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EL CRIOLLO SALTEÑO BUSCA RECUPERAR POSICIÓN 30-06-09
 

Sufrió una fuerte caída de la producción en la última campaña. Actualmente tiene un precio razonable y recibe apoyo de la dirigencia y del gobierno. Por: Germán Salomón.

El tabaco criollo salteño encuentra, en la porción sudeste del Valle de Lerma, un clima apto para su desarrollo; complementado con un suelo fértil que no necesita grandes cantidades de fertilizantes para lograr aceptables rendimientos. A decir de los productores de la zona, la conjunción de los elementos: tierra, clima y agua, permite obtener un tabaco de muy buena calidad y peso.

 

Uno de los productores con más trayectoria en este cultivo es Enrique Cari, que aclara que “sin ánimo de desmerecer a otras zonas, Guachipas es pionera en la producción de tabaco criollo salteño, donde los productores obtienen buenos rendimientos y se obtiene la calidad “colorado” que tiene fuerte demanda de la industria, con el objetivo de exportación”.

 

Para el productor, el centro del Valle de Lerma tiene excesos de humedad lo que produce daños de las hojas en el secado, “ya que esta variedad se seca a la intemperie: a viento y sol”, señala.

 

En líneas generales, la producción de tabaco criollo salteño es llevada adelante por pequeños y medianos productores y predomina en el sector el trabajo familiar.

 

En campañas anteriores la superficie total fue en disminución y por consiguiente el volumen total de producción. Las causas pasan por la descapitalización del pequeño productor, la baja disponibilidad de maquinarias y la escasez de insumos, tendencia que comenzó a revertirse en los últimos meses como producto de las acciones de la dirigencia gremial, incentivos y apoyo financiero del Fondo Especial del Tabaco y del

Gobierno provincial.

 

En lo que respecta al producto final, las compañías tabacaleras exigen el mayor cuidado posible a la hora del secado, recomendando evitar el roce de las hojas con el suelo, sugiriéndose la técnica de colgado que se realiza en los mismos potreros.

 

Enrique Cari precisó que las compañías prefieren el tabaco “rubio colorado” que se da con facilidad en la zona de La Viña y Guachipas, en lugar del “ennegrecido” como producto de la humedad del ambiente al momento del secado, que se logra en otras zonas productivas de Valle de Lerma.

 

Asimismo, explicó que en zonas intermedias se produce un tabaco criollo “bayo” que también tiene demanda por parte de la industria, pero que se paga a menor precio.

 

“Felizmente las compañías valoran hoy el esfuerzo económico que realiza el productor en alambres y métodos para colgar la planta, pagando mayor diferencia que con el tabaco criollo tradicional”, comentó.

 

El ciclo del tabaco criollo comienza con las labores de almácigos en setiembre y se siembra los cajones entre setiembre y octubre. Las plantaciones tienen lugar después del 8 de diciembre, tarea que se suele extender hasta el 20 de enero, aproximadamente.

 

Cabe señalar que en las últimas campañas se ha difundido entre los productores una variedad de tabaco criollo de ciclo más corto, que permite extender el trasplante hasta fines de enero.

 

La cosecha consiste en el hachado de la planta para dar lugar al secado de la misma, proceso que se establece hacia mediados de abril en adelante.

En líneas generales se observan dos métodos de curado o secado del tabaco criollo: “empabellonamiento” o tendales de alambre. Este proceso se debe realizar entre abril y mayo, fecha que cesan las lluvias y antes que se produzcan las heladas.

 

Según Cari, de producirse alguna helada cuando la planta ha entrado en su período de madurez, es favorable, ya que ayuda a secar la vena de las hojas, más rápidamente.

 

Características del cultivo

 

La producción de tabaco criollo salteño comienza igual que la variedad Virginia. La siembra de los almácigos, al ser más tardía, permite evitar la utilización de plásticos como cobertura, disminuyendo los costos.

 

Según la experiencia del productor, la demanda de fertilizantes en la zona de Guachipas no es significativa, debido a la juventud de las tierras, no obstante los potreros de más de 5 campañas son fertilizados con alrededor de 400 kilos/hectárea, cantidad sensiblemente menor a la requerida para la variedad Virginia.

 

Por otra parte, a decir del productor, el tabaco criollo salteño es menos susceptible a las plagas que otras variedades. “Al menos en la zona nuestra no hemos tenido plagas, se ve que es un tabaco muy robusto”, precisa.

 

En condiciones normales de clima y humedad, el rendimiento promedio que se obtiene en el departamento de la Viña es superior a los 2.000 kg/ha, llegando a alcanzar picos de 3.000 kg/ha.

 

Sistemas de curado

 

En esta época del año, es habitual ver al costado de las rutas y caminos colgados de los alambrados el tabaco criollo salteño, formando parte del paisaje del lugar. Este método de curado, que conlleva un costo superior comparado con otros sistemas, logra un mejor acabado en calidad, que es reconocida finalmente por la industria a la hora de pagarlo.

 

“Este método es un poco más costoso, porque necesita mayor mano de obra y gastos de transporte para llevar las plantas desde el surco hacia el “tendedero”, relató.

 

Otro método utilizado es el “empabellonamiento”, que consiste en el armado de “chozas” con las plantas hachadas en el mismo lugar del potrero. Este sistema, de menor costo, tiene como desventaja que las hojas llegan tocar el suelo y absorben la humedad que se produce por la transpiración en horas de la noche. Ese contacto produce ennegrecimiento de las hojas y la consiguiente pérdida de calidad.

 

Comercialización

 

Como en cualquier producción agropecuaria, el precio del kilo del tabaco criollo se fija mediante un valor de referencia, que en este caso es inferior al Virginia y de allí se asigna una escala según la calidad.

 

Al igual que otras variedades, luego del proceso de curado es clasificado según el color y la calidad. Las clases inferiores son enfardadas mientras que el criollo colorado, es recibido “engavillado” por las compañías tabacaleras. Este último proceso requiere mayor cantidad de mano de obra; costo que según el productor, hoy es reconocido por las compañías.

 

En la presente campaña, la primera clase tiene un precio cercano a los $ 9 el kilogramo, mientras que la más baja se paga alrededor de $ 4,50. Dependiendo de la cantidad de tabaco cosechado y la calidad del mismo, el productor de tabaco criollo salteño podría obtener poco más de $ 7 por kilogramo, en promedio.

 

Producción

 

Según datos oficiales de la Dirección Nacional de Producción y Economía Agropecuaria y Forestal de la SAGPyA, en la campaña 2003/4 se cosecharon 1.643.133 kilos; en 2004/5, 1.953.689 kg; en 2005/6, 1.676.048 kg y en la campaña 2006/7 se produjeron 1.253.210 kilos.

Fuente: El Tribuno Campo.

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