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“ES UN PROCESO MUY LENTO LA INTRODUCCIÓN DE LEGUMBRES EN LA DIETA COTIDIANA DE LOS ARGENTINOS” 13-02-19
 

Con motivo del Día Mundial de las Legumbres, El Tribuno Campo conversó con el Vicepresidente de la Cámara de Legumbres de la República Argentina (Clera), Nicolás Karnoubi, para saber cómo está el sector productor – exportador de legumbres en el país.

El Año Internacional de las Legumbres en 2016 tenía por objetivo sensibilizar a la opinión pública sobre sus ventajas nutricionales y revalorizar su rol respecto de la seguridad alimentaria. ¿Se vieron frutos de las acciones llevadas adelante?


Es muy complejo cambiar hábitos de consumo alimentario, de hecho, debe ser de las cosas más complejas para cambiar en una sociedad. Más allá de las ventajas que son obvias, en un país acostumbrado a comer más de 100 kg por persona por año de carnes (vacuna, pollo, cerdo y pescado), es un proceso muy lento la introducción de legumbres en la dieta de los argentinos. Hoy por hoy, se consumen 800 gramos de legumbres por día por persona.


La Clera realiza acciones con Conin, con el Ministerio de Agroindustria y apoyo solidario mediante donaciones al Banco de Alimentos.


El objetivo es que, lentamente, nos acostumbremos a incorporar a las legumbres a nuestra dieta cotidiana.


¿El nuevo esquema de retenciones afectará la siembra de legumbres del presente año?


Afecta, sin lugar a dudas, a todas las economías regionales. Respecto a la siembra de legumbres, el productor va a hacer las cuentas lógicas sobre si conviene sembrar garbanzos / porotos / lentejas / arvejas frente a los cultivos tradicionales como soja o maíz, entre otros. Esto es justamente el problema de las retenciones: provocan una competencia desleal entre cultivos en las zonas de producción, que causará menos producción y, por ende, menos exportación y la pérdida de presencia de nuestros productos en el mundo.


El impacto de las retenciones en las economías regionales fue mucho mayor al que se estimaba.


¿Se conversó con el Gobierno nacional para que haga aluna revisión a este esquema de retenciones?


Sí, por supuesto. Se conversó en varias oportunidades y desde Clera tratamos de explicarle al Gobierno la situación frente a la pérdida de competitividad con otros cultivos agrícolas. A la vez, también se le comentó que esta medida puede traer consecuencias totalmente contraproducentes en nuestro sector, ya que vamos a bajar las explotaciones y perder mercados internacionales que a la Argentina le ha costado muchísimo posicionarse.


¿Hay trabajo conjunto con las autoridades nacionales para la apertura de nuevos mercados para las legumbres argentinas?


Sí. Los miembros de Clera trabajan hace muchísimos años abriendo mercados internacionales para las legumbres.


Muchos de los miembros viajan a ferias internacionales, visitan clientes en el exterior, invierten permanentemente en sus plantas de producción y sus recursos para lograr ser cada día más eficiente en la producción y el procesamiento de legumbres.


Las medidas del Estado, como las retenciones, atentan directamente contra la apertura de nuevos mercados, ya que perdemos una competencia directa contra otros productores del mundo, donde el Estado no castiga las explotaciones con impuestos directos y distorsivos estamos trabajando en este camino.


Y para incrementar el consumo interno, ¿se trabaja con los gobiernos nacional y provinciales u otras instituciones públicas o privadas?


Cómo explique, es muy difícil cambiar los hábitos de consumo en un país donde se come 120 veces más proteína animal que proteína vegetal (100 kg de carne en todas sus variantes contra 800 gramos de legumbres, por persona por año). Hacemos acciones con Conin, junto al ministerio de Agroindustria y mediante donaciones permanentes al Banco de Alimentos. Es un proceso lento, pero constante y permanente.


¿Se imaginan desde la Clera un escenario, a mediano plazo, en el que las legumbres tengan un fuerte crecimiento como fuente de proteína vegetal para los argentinos?


Desde Clera, consideramos que puede haber un incremento lento en el consumo de legumbres en la Argentina. No creemos que el crecimiento sea rápido ni explosivo, lograr que la población se acostumbre a comer legumbres no es sencillo ni se logra de un día para el otro.


¿El sector productor de legumbres tiene injerencia en la discusión de la Ley de Semillas? ¿Se beneficiaría con una buena ley al respecto?


La Cámara de Legumbres participó de reuniones en la Secretaría de Agroindustria, tanto en las mesas de semillas como del sector. Es fundamental para el desarrollo del sector contar con una base genética diversa y de última generación. Tanto en Méjico como en Australia hay desarrollos de porotos y garbanzos resistentes a la sequía y en los principales países productores hay variedades de todas las legumbres especificas en función de las necesidades de los mercados que abastecen, por lo que, una moderna ley de semillas permitiría reconocer el esfuerzo de investigación necesario para poder diversificar la oferta de productos, potenciar zonas y nuevos cultivos, recibir inversiones de países que desarrollan genética, como Australia o Canadá, donde podemos tener producciones complementarias, pero que no podemos potenciar por no tener protección de la propiedad intelectual de los obtentores.


¿Se trabaja en Argentina para mejorar las variedades de la mano de los métodos tradicionales o de la biotecnología?


A nivel mundial se está trabajando en introducción de biotecnología. Como dijimos antes, Méjico ya tiene variedades de porotos con introducción de genes con resistencia a la sequía, lo mismo que Australia con garbanzos resistentes a stress hídrico. Pero están frenados en su introducción debido a los preconceptos de los principales compradores respecto a las plantas genéticamente modificadas.


India tiene desarrollos de garbanzo Desi BT, resistentes a isocas. Pero en Argentina no se está haciendo nada al respecto. Primero debemos mejorar variedades, para luego ir hacia técnicas que utilicen la biotecnología.


La edición génica puede ser un camino a desarrollar, pero primero debemos poder obtener variedades en forma tradicional y que los obtentores puedan cobrar un fee lógico por su trabajo.


¿Las empresas de insumos apoyan al sector invirtiendo en I+D para nuevos productos o trabajando en ampliaciones de registro para las legumbres?


Es otro de los temas pendientes. Recién el año pasado el Senasa introdujo modificaciones en la forma de registrar insumos para cultivos como el poroto, garbanzo, arvejas y lentejas, entre otros. Esto permitirá realizar registros a costos mucho menores y dar un ordenamiento al uso de defensivos en estos cultivos.


Desde lo institucional, ¿los actores del sector de las legumbres participan o la responsabilidad cae solo en algunos?


La mayoría de los actores del sector de las legumbres participan activa y permanentemente apoyando al sector. Cómo en todos los sectores, hay personas y empresas que pueden participar más o menos, pero es un sector unido y consolidado con el objetivo de trabajar permanentemente logrando mejoras a lo largo de toda la cadena de producción, procesamiento y exportación de legumbres.


Por: Belisario Saravia Olmos


Fuente: El Tribuno Campo

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