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MILES DE HECTÁREAS YA FUERON SEMBRADAS CON MULATO II 15-03-11
 

Este avance incluye la difusión de diferentes especies forrajeras que hoy responden a las expectativas de cada sistema ganadero.

La ganadería en el NOA tiene por delante un inmenso futuro, si se aplica el paquete tecnológico desarrollado para cada ambiente o necesidad. Este avance incluye la difusión de diferentes especies forrajeras que hoy responden a las expectativas de cada sistema ganadero. En este marco, el Mulato II llegó hace muy pocos años a la Argentina, y en la actual campaña se habla de que casi no queda ningún productor en la región que no lo conozca. Desde la firma importadora, Semillas Magna, aseguran que se vendió toda la semilla que había disponible y que son miles las hectáreas implantadas hasta el presente. El Mulato II es un pasto híbrido de la familia de las Brachiarias, desarrollado por el CIAT de Colombia y proviene del cruce genético de tres brachiarias: Decumbes, Brizantha marandu y Ruziziensis.

Los representantes comerciales lo aconsejan para sistemas semiintensivos de carne y leche, y se recomienda su implantación en regiones que poseen suelos ácidos, fertilidad media y baja, períodos de sequía prolongados, altas temperaturas, elevada humedad relativa y, principalmente, donde haya riesgo de ataques de salivazo. Técnicamente se dice que es un híbrido apomíctico, lo que significa que es genéticamente estable y que mantiene sus propiedades inalterables de una generación a otra.

El ingeniero Lindor Castro Valdez es el representante técnico y comercial de la firma en la región y explicó que “este pasto tiene un inmenso potencial, pero la clave está en realizar la siembra correcta para asegurar el éxito”.

Una de las siembras más recientes de la temporada estival se llevó a cabo la semana pasada en un establecimiento agropecuario ubicado en la provincia de Jujuy, en las cercanías de Santa Clara y de propiedad del empresario Miguel Angel Alborg.

“Uno de los servicios que ofrecemos desde la compañía (Semillas Magna) es asesorar al productor en la siembra, con la finalidad de asegurar la correcta implantación”, expresó Castro Valdez durante la visita de El Tribuno Campo al lugar.

Es importante destacar que el campo en cuestión recibió grandes lluvias durante enero y febrero, y que el suelo se encontraba prácticamente en el límite de humedad en el perfil. “Si tuviéramos más humedad, no se podría ingresar con las máquinas al campo”, aclaró el profesional.

Uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta cuando se decide implantar Mulato II es la siembra. Desde la empresa comercializadora se asegura que “se establece fácilmente, mediante la siembra de semillas, y sus plántulas tienen alto vigor de crecimiento, por lo que es posible obtener una pastura establecida con una cobertura superior a un 80%, pasados entre 60 a 90 días de haberlo sembrado”.

Por su parte, Castro Valdez agrega que “hay que lograr una siembra agrícola con suma precisión en cuanto a la cantidad de semillas por metro y profundidad de siembra, como una práctica determinante para lograr el buen nacimiento de la pradera”.

La siembra en este lugar se llevó a cabo mediante una máquina para siembra directa de granos gruesos con discos de orificios pequeños adaptados a la medida de la semilla, que se calibró para que se introduzca a la mínima profundidad del suelo.

Por otra parte, el profesional explicó que en aquellos casos en los que la herramienta utilizada entierre la semilla más allá de lo recomendado, se sugiere no taparla y utilizar simplemente la rueda pisasemillas por encima, para lograr que la “V” se derrumbe suavemente, de manera que la semilla quede tapada con una mínima capa de tierra.

 

La siembra

 

La siembra se realizó sobre un rastrojo de sorgo granífero rebrotado, que fue quemado con glifosato 20 días atrás y en el cual, por acción de las lluvias, irrumpieron nuevos rebrotes tanto de sorgo como de malezas. Inmediatamente después de la siembra se volvió a aplicar glifosato y atrazina, pensando en controlar malezas muy agresivas en la zona, como el pasto cubano. Posteriormente, se planificó una aplicación a base de Clothianidin (Clap), que previene el ataque de hormigas y otras plagas durante 60 días. A raíz de la aplicación de los herbicidas, lo único verde que habrá en los próximos días será el Mulato, de ahí la necesidad de realizar un control exhaustivo de cortadoras en la etapa de crecimiento del cultivo. “Si tuviéramos un ataque de hormigas en el brote inicial, la pastura ya no vuelve a crecer porque todavía no se desarrolló la macolla”, señaló el técnico.

El Mulato II está recomendado para ser sembrado apenas comiencen las lluvias de verano y se extiende durante todo el período estival.

Sin embargo, el profesional reconoció que marzo también es muy aconsejable para la siembra de este forraje, porque las temperaturas comienzan a mermar.

 

Calidad forrajera

 

La firma distribuidora del Mulato II asegura que tiene “excelentes características nutricionales en lo que se refiere a contenidos de proteína bruta (PB) y digestibilidad”. Ambos parámetros varían dependiendo de la edad del pasto y de la época del año. Normalmente arroja porcentajes de PB de entre un 12 a un 24% y niveles de digestibilidad en rebrotes de 25 a 35 días entre 65 y 77%. Ocasiona a los 70-85 días una gran producción de materia verde entre 35 y 55 t/ha y, con condiciones óptimas de calidad de suelos y humedad, se puede realizar otro corte o pastoreo cada 35 días. En condiciones de suelos arenosos se pueden realizar hasta 10 pastoreos rotativos por ha/año y en suelos arcillosos sólo 5 pastoreos ha/año. Produce entre 600 a 800 kg de carne/ha cada año en condiciones normales de humedad y lluvias disponibles”. Otra ventaja comprobada es la elasticidad y resistencia para su desarrollo en zonas de escasas precipitaciones. Se logra implantar en lugares de 400 hasta 1.000 mm.

 

La semilla y sus características

 

“La semilla de Mulato II viene previamente curada y peleteada, lista para ser sembrada”, expresó el ingeniero Castro Valdez.

Asimismo, precisó que lo ideal es enterrar la semilla “dos veces su diámetro y si decimos que esta semilla tiene 1 mm de diámetro, entonces deberíamos estar sembrándola a 2 o 3 mm de profundidad”.

En este sentido reconoció que muchas veces lograr este manejo es muy difícil y, por ello, reiteró la recomendación de realizar la siembra de la brachiaria como si fuera un cultivo netamente agrícola que necesita algún esquema de precisión.

La recomendación técnica es sembrar entre 20 a 25 semillas por metro lineal a 52 cm, lo que equivale a distribuir 40 a 45 semillas por m2.

Otra recomendación es la siembra directa sobre rastrojo de gramíneas previamente quemadas con plaguicidas.

Por Germán Salomón

Fuente: El Tribuno Campo

 

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